sábado, 19 de marzo de 2016



Ovario 


El ovario  es la gónada u órgano reproductor femenino productor y secretor de hormonas sexuales y óvulos. Son estructuras pares con forma de almendra, con medidas de 1x2x3 cm en la mujer fértil (aunque varía durante el ciclo), y un peso de unos 6 a 7 gramos, de color blanco grisáceo, fijados a ambos lados del útero por los ligamentos uteroováricos y a la pared pelviana por los infundíbulos pelvianos. Su equivalente masculino serían los testículos. 


Hormonas del ovario 
Las hormonas que presenta el ovario son los estrógenos, quienes son los responsables del crecimiento del endometrio durante la fase proliferativa el ciclo menstrual, la progesterona, que es la hormona que evita el desprendimiento del endometrio rico en glucógeno durante la fase secretora del ciclo menstrual y la inhibina, que impide la secreción de la FSH desde la hipófisis. Con ayuda de estas hormonas el óvulo acabará implantándose en el endometrio. También en el ovario se producen cantidades insignificantes de Testosterona. 

Oforectomía 
La oforectomía es el proceso quirúrgico que consiste en la extirpación de uno o los dos ovarios. se denomina entonces ooforectomía uni o bilateral. Esta operación se puede realizar a través del abdomen por cirugía laparoscópica o bien por cirugía convencional. Cuando es de ambos ovarios deja a la mujer imposibilitada de producir óvulos y hormonas entrando ésta en menopausia de origen quirúrgico. En los casos en la que la paciente es portadora de un tumor ovárico no canceroso se saca sólo el ovario afectado pudiendo el ovario restante suplir todas las funciones. En caso de quistes ováricos benignos, generalmente se extirpa sólo el quiste. 

Irrigación 
La irrigación del ovario esta dada por la artería gonadal o arterial ovárica, (siendo la arteria testicular para el hombre). La arteria gonadal es rama par directa de la aorta abdominal.


TRATAMIENTO QUIRÚRGICO PARA CÁNCER DE OVARIO


La cirugía en el cáncer de ovario es la prueba diagnóstica y terapéutica más importante.

La cirugía es absolutamente necesaria para establecer el tipo de tumor, el estadio o fase en que se encuentra la enfermedad, y planificar los tratamientos que pueden aplicarse tras la cirugía.

Pasos previos a la intervención 

Para llevar a cabo la cirugía del cáncer de ovario es necesario el ingreso hospitalario durante un tiempo variable de una paciente a otra, pero por lo general suele ser de una a dos semanas.

Antes de la intervención, es preciso realizar un estudio denominado estudio preoperatorio que consiste, generalmente, en un análisis de sangre y de coagulación, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

Previamente a la cirugía, la paciente debe recibir toda la información sobre la técnica quirúrgica mediante la cual va a ser intervenida, qué riesgos y complicaciones conlleva la intervención, qué secuelas pueden permanecer y qué recomendaciones son las adecuadas para minimizar dichas complicaciones.

En la actualidad, la paciente debe firmar un documento, llamado consentimiento informado, donde consta por escrito toda la información aportada por el especialista. En él la paciente reconoce haber recibido y comprendido la información expuesta y acepta recibir dicho tratamiento. Por las características especiales del cáncer de ovario, en el consentimiento informado debe quedar reflejado que el tipo de intervención puede variar según los resultados que durante la cirugía se vayan obteniendo, tanto del tipo de tumor como de su extensión.








Técnica 

La técnica quirúrgica utilizada en los cánceres de ovario, debido a su doble objetivo (diagnóstico y terapéutico) está totalmente establecida. Se realiza la extirpación del útero (histerectomía), de los ovarios (anexectomía), del apéndice, epiplón y ganglios, se examina toda la cavidad abdominal y se toman diversas muestras para estudiarlas al microscopio.
En determinadas circunstancias el equipo médico puede valorar la realización de:

· Cirugía conservadora: sólo en los casos en que la mujer es joven y desee tener hijos, y el estadio de la enfermedad es muy precoz, puede valorarse la posibilidad de realizar la extirpación de sólo el ovario donde se encuentra la tumoración.

· Cirugía citorreductora: se denomina así a la cirugía que se realiza cuando la enfermedad está en estadios avanzados. El objetivo es eliminar todo el tejido tumoral que se pueda extirpar. Este tipo de cirugía suele complementarse con quimioterapia para reducir los restos de tumor que hayan podido quedar. Por último se realiza una nueva cirugía (second-look), para ver la respuesta del tumor al tratamiento.

Cuando el cirujano te recomiende alguna de estas técnicas, seguramente te explicará con profundidad los detalles de la misma. Este es un buen momento para que preguntes y expreses todas sus dudas. Disponer de la suficiente información evita la aparición de temores infundados.



Efectos secundarios 


La cirugía del cáncer de ovario es compleja y como ocurre en este tipo de intervenciones quirúrgicas no está exenta de complicaciones y de efectos adversos, que pueden presentarse con mayor o menor frecuencia tras la intervención. Es una operación importante y altera la calidad de vida de la paciente.

Cuando te despiertes de la anestesia, es normal que sientas dolor en la zona de la intervención. Generalmente, el cirujano deja pautados fármacos que te aliviarán. Si el dolor no cede es importante que lo comentes con el personal de enfermería o con el médico cuando te visite unas horas después de la cirugía. El dolor, en este caso, no indica problemas de recuperación sino simplemente que hay una herida.

Esta requerirá una serie de cuidados que son similares a los de cualquier cicatriz producida por otra causa. Mientras no se hayan retirado los puntos, el cuidado y limpieza de la misma, correrá a cargo del personal sanitario del hospital o del centro de salud. Una vez retirados, es aconsejable mantener una higiene similar a la del resto del cuerpo: lavado con agua y jabón.

Tras la operación la paciente debe mantenerse hidratada y nutrida correctamente, para lo que se utilizan sueros. Generalmente se coloca a la paciente una sonda nasogástrica. Se trata de un tubo largo, fino y flexible que se introduce por la nariz hasta el estómago con el objetivo de extraer cualquier líquido que se acumule en el estómago o intestino, evitando una sensación molesta a la paciente. Habitualmente, esta sonda se retira pasadas 24 - 48 horas tras la intervención, ya que en la mayoría de los casos, pasado este tiempo la paciente comienza a tomar pequeños sorbos de líquidos, para poco a poco introducir una alimentación normal.

Es aconsejable que la paciente comience a moverse y a caminar pronto, una vez que el dolor de la herida quirúrgica sea tolerable y le permita levantarse, de tal forma que disminuyan los efectos secundarios por inmovilización.

Tras la intervención se recomienda no hacer esfuerzos físicos importantes como levantar peso, deportes de contacto o que supongan una sobrecarga muscular de la zona.





Dolor pélvico intermenstrual

Es un dolor en un solo lado de la parte inferior del abdomen que afecta a algunas mujeres. Se presenta en o cerca del momento cuando el óvulo se libera de los ovarios (ovulación).






Causas

Una de cada 5 mujeres experimenta dolor alrededor del momento de la ovulación. Esto se conoce como dolor pélvico intermenstrual. El dolor puede aparecer justo antes, durante o después de la ovulación.

El dolor se puede explicar de diferentes maneras. Justo antes de la ovulación, el crecimiento del folículo donde el óvulo se desarrolla puede distender la superficie del ovario. Esto puede causar dolor. Al momento de la ovulación, se segrega líquido o sangre del folículo del óvulo roto y esto puede causar irritación del revestimiento del abdomen.






Síntomas

El dolor pélvico intermenstrual se puede sentir en un lado del cuerpo durante un mes y luego cambiar al otro lado durante el mes siguiente. También puede ocurrir en el mismo lado durante muchos meses seguidos.

Los síntomas incluyen dolor en la parte baja del abdomen que:

· Se presenta en un solo lado.

· Continúa durante minutos hasta algunas horas. Puede durar hasta 24 o 48 horas.

· Se siente como un dolor agudo y de tipo cólico diferente a otro dolor.

· Es intenso (infrecuente).

· Puede cambiar de lado de un mes a otro.

· Se inicia en la mitad del ciclo menstrual.




Pruebas y exámenes

Un examen pélvico no muestra ningún problema. Se pueden llevar a cabo otros exámenes (como una ecografía abdominal o una ecografía pélvica transvaginal) para buscar otras causas del dolor pélvico u ovárico. Estos exámenes se pueden hacer si el dolor es continuo.








Tratamiento

La mayoría de las veces, no es necesario un tratamiento. Cuando el dolor es prolongado e intenso, se pueden necesitar medicamentos para el dolor (analgésicos).



Expectativas (pronóstico)

El dolor pélvico intermenstrual puede ser intenso, pero no es nocivo, y no es indicio de una enfermedad. Puede ayudar a las mujeres a darse cuenta del momento en el ciclo menstrual cuando se presenta la ovulación. Es importante que hable con su proveedor de atención médica. Existen otras afecciones que pueden causar dolor similar que son más graves y requieren tratamiento.

Posibles complicaciones

La mayoría de las veces no hay complicaciones.

Prevención


Se pueden tomar píldoras anticonceptivas para prevenir la ovulación, lo cual puede ayudar a reducir el dolor relacionado con ésta.



Nombres alternativos

Dolor por la ovulación; Dolor intermenstrual.

¿Cuáles son las posibles causas del dolor pélvico crónico?

Algunas de las causas más comunes del dolor pélvico crónico incluyen:
Afecciones ginecológicas
Endometriosis: La endometriosis es un problema en el recubrimiento del útero. El tejido del recubrimiento del útero se mueve por las trompas de Falopio y llega a los ovarios, la pelvis, la vejiga y a otras áreas. Cuando tiene el periodo, este tejido se hincha y sangra, como lo hace el recubrimiento del útero. Esto, a menudo, es doloroso, y se puede formar tejido cicatricial en el área pélvica.



Enfermedad inflamatoria pélvica: La enfermedad inflamatoria pélvica (PID, por sus siglas en inglés) es una infección en los órganos reproductivos femeninos (el útero, las trompas de Falopio y los ovarios). Normalmente, el cuello uterino (la abertura hacia la matriz) evita que las bacterias en la vagina se propaguen a estos órganos. Sin embargo, si el cuello uterino está expuesto a una infección de transmisión sexual (STI, por sus siglas en inglés), como la gonorrea o la clamidia, contrae la infección. Esto puede permitir que las bacterias asciendan a los órganos internos, y que estos se inflamen y se infecten. Si esto se produce, es posible que las trompas de Falopio de la mujer se dañen y que sea difícil para ella quedar embarazada.




Fibromas: Los fibromas son crecimientos benignos (no cancerosos) en la pared muscular del útero. Estos crecimientos pueden ser muy diminutos o tan grandes como un melón cantalupo.




Restos ováricos: Durante una histerectomía completa, se extirpan el útero y los ovarios. A veces, queda una pequeña parte del ovario y se puede desarrollar un quiste doloroso.
Otras afecciones médicas
Síndrome del intestino irritable: El síndrome del intestino irritable (IBS, por sus siglas en inglés) es un problema común de los intestinos. En las personas con IBS, los intestinos aprietan demasiado o no aprietan lo suficiente y hacen que los alimentos se muevan demasiado rápido o demasiado lento por los intestinos.




Cistitis intersticial: La cistitis intersticial es un problema crónico de la vejiga. Las personas con cistitis intersticial tienen una pared de la vejiga que está inflamada e irritada (enrojecida y con llagas). Esta inflamación puede formar cicatrices en la vejiga o ponerla rígida. Una vejiga rígida no puede expandirse a medida que se llena de orina. En algunos casos, es posible que las paredes de la vejiga sangren levemente. Algunas pocas personas tienen llagas en el recubrimiento de la vejiga.




Abuso sexual pasado o presente: Si ha sido víctima de abuso sexual, tiene más probabilidades de experimentar dolor pélvico crónico.









                                                                                                

Endometriosis

La endometriosis ocurre cuando las células del revestimiento del útero (matriz) crecen en otras zonas del cuerpo. Esto puede causar dolor, sangrado abundante, sangrado entre periodos y problemas para quedar embarazada (infertilidad).


Causas
Todos los meses, los ovarios de una mujer producen hormonas que le ordenan a las células del revestimiento del útero (matriz) hincharse y volverse más gruesas. El útero elimina estas células junto con sangre y tejido a través de la vagina cuando usted tiene el periodo.

La endometriosis ocurre cuando estas células crecen por fuera del útero en otras partes de su cuerpo. Este tejido se puede pegar a:
  • Ovarios
  • Intestinos
  • Recto
  • Vejiga
  • Revestimiento de la zona pélvica




Igualmente, puede crecer en otras zonas del cuerpo.

Estos crecimientos permanecen en su cuerpo, no se eliminan cuando se tiene el periodo. Pero, al igual que las células en el útero, estos crecimientos reaccionan a las hormonas de los ovarios. Crecen y sangran cuando usted tiene el periodo. Con el tiempo, los crecimientos pueden agregar más tejidos y sangre. La acumulación de sangre y tejidos en el cuerpo provoca dolor y otros síntomas.

No se sabe qué causa la endometriosis. Una idea es que cuando usted tiene su periodo, las células pueden regresar a través de las trompas de Falopio hasta la pelvis. Una vez allí, se fijan y se multiplican. Sin embargo, este flujo retrógrado del periodo se produce en muchas mujeres. Los investigadores piensan que el sistema inmunitario en las mujeres con endometriosis puede causar la afección.

La endometriosis es común. A veces, puede ser hereditaria (se pasa de madres a hijas). Probablemente comienza cuando una mujer empieza a tener periodos. Sin embargo, generalmente no se diagnostica sino hasta los 25 a 35 años de edad.

Usted es más propensa a presentar endometriosis si:
  • Tiene una madre o hermana con esta enfermedad.
  • Comenzó la menstruación a una edad temprana.
  • Nunca ha tenido hijos.
  • Tiene periodos menstruales frecuentes o estos duran 7 días o más.
  • Tiene un himen cerrado, que bloquea el flujo de sangre menstrual durante el periodo.


Síntomas

El dolor es el principal síntoma de la endometriosis

Periodos dolorosos.
Dolor abdominal bajo antes y durante la menstruación.
Retorcijones (cólicos) por una o dos semanas antes y durante la menstruación (pueden ser permanentes y de sordos a muy fuertes).
Dolor durante o después de la relación sexual.
Dolor con las deposiciones.
Dolor pélvico o lumbago (dolor en la parte baja de la espalda) que puede presentarse en cualquier momento.

Es posible que no se manifieste ningún síntoma. Algunas mujeres con mucho tejido en la pelvis no sienten absolutamente ningún dolor, mientras que otras con enfermedad leve presentan dolor intenso.



Pruebas y exámenes

El médico llevará a cabo un examen físico, que incluirá un examen de la pelvis. A usted le pueden hacer uno de estos exámenes para ayudar a diagnosticar la enfermedad:
Ecografía transvaginal
Laparoscopia pélvica


Tratamiento


Aprender a manejar sus síntomas puede hacer más fácil la vida con endometriosis.
  • El tipo de tratamiento que reciba depende de:
  • Su edad.
  • La gravedad de los síntomas.
  • La gravedad de la enfermedad.
  • Si se desean o no hijos en el futuro.

Existen distintas opciones de tratamiento.

ANALGÉSICOS

Si usted tiene síntomas leves, quizás pueda manejar los cólicos y el dolor con:

Ejercicio y técnicas de relajación.
Analgésicos de venta libre. Estos incluyen ibuprofeno (Advil), naproxeno (Aleve) y paracetamol (Tylenol).

Analgésicos (calmantes del dolor) recetados, de ser necesario, para un dolor más fuerte.  Exámenes médicos regulares cada 6 a 12 meses para que su médico pueda verificar que la enfermedad no está empeorando.


HORMONOTERAPIA

Estos medicamentos pueden evitar que la endometriosis empeore. Pueden administrarse como píldoras, aerosol nasal o inyecciones. Sólo las mujeres que no están tratando de quedar embarazadas deben optar por esta terapia. La terapia hormonal le impedirá quedar embarazada. Una vez que usted suspenda la terapia, podrá quedar embarazada nuevamente.

Píldoras anticonceptivas: Con esta terapia, usted toma pastillas durante 6 a 9 meses sin parar. Tomar estas pastillas alivia la mayoría de los síntomas. No obstante, no previenen la cicatrización ni tratan cualquier daño que ya se haya producido.

Pastillas o inyecciones de progesterona: Este tratamiento ayuda a encoger los tumores (crecimientos). Sin embargo, los efectos secundarios pueden incluir aumento de peso y depresión.
Medicamentos agonistas de gonadotropina: Estos medicamentos impiden que los ovarios produzcan la hormona estrógeno. Esto provoca un estado similar a la menopausia. Los efectos secundarios incluyen sofocos, resequedad vaginal y cambios de humor. El tratamiento se limita generalmente a 6 meses porque puede debilitar sus huesos.

CIRUGÍA

Su proveedor de atención puede recomendar cirugía si usted tiene dolor intenso que no mejora con otros tratamientos.

La laparoscopia ayuda a diagnosticar la enfermedad y también puede eliminar tumores y tejido cicatricial. Ya que sólo se hace una pequeña incisión en el abdomen, usted sanará más rápidamente que con otros tipos de cirugía.

La laparotomía consiste en hacer una gran incisión (corte) en el abdomen para extraer tumores y tejido cicatricial. Es una cirugía mayor, así que la curación tarda más tiempo.
La laparoscopia o laparotomía puede ser una buena opción si desea quedar embarazada, porque trata la enfermedad y deja sus órganos en su lugar.

La histerectomía es la cirugía para extirpar el útero, las trompas de Falopio y los ovarios. Si no se extirpan los ovarios, los síntomas pueden regresar. A usted le practicarían esta cirugía sólo si tiene síntomas graves y no desea tener hijos en el futuro.